| La leyenda
vallenata se remonta a los tiempos de Francisco El Hombre. Otros
"héroes", más terrenales, la han enriquecido.
He aquí una mirada sobre tres figuras del género.
Crónica.
Entre la Serranía del Perijá
y la Sierra, deambula el "apa", pronunciado con
la fuerza del vaquero que miraba fijamente a su ávido
espectador.
El recuerdo del Rey Alejo enruta hacia las Sabanas. En la
vía a Patillal, Fredy Molina parece haber diluido en
su Malena1 los recuerdos de "Los tiempos de la cometa"
que los entonces "Novios" perpetuaron. Y bajo el
mismo cielo suelen escucharse sutiles entonaciones destinadas
a la amada con el tono cadente de un Rafael Orozco.
Hombres entre los hombres, que en la ejecución, ingenio
o interpretación musical, se han erigido como ídolos,
héroes, mitos e inmortales.
Francisco el hombre
La mitología vallenata ha reposado básicamente
sobre un tal Francisco, hombre que en franca lid derrotó
al demonio a principios de este siglo. La leyenda reza que
quien al parecer era pariente del mismo Escalona2 divertía
a las gentes de su tiempo con acordeón al pecho, motivo
por el cual el Príncipe de las Tinieblas se había
molestado. Francisco desafiado por el diablo se armó
de coraje y asistió a la cita que lo perpetuaría
como hombre valiente y temerario, que con su cómplice
instrumento de viento y algunas tonadas místicas, sería
reconocido por la historia como el más ingenioso de
los acordeoneros, modelo de una versatilidad que divinizó
aquellos instantes.
Pero los mismos caminos polvorientos han sido recorridos
por héroes de carne y hueso que como acordeoneros,
compositores o cantores proporcionan identidad, arraigo y
razón de ser a la cultura vallenata.
Seres que han hecho historia con unas características
particulares en su arte.
La razón de los mitos
Los mitos son una forma de dar sentido a la existencia, patrones
narrativos que dan significado a una realidad. Como afirmó
Kierkegaard, son como las vigas de una casa: no se exponen
al exterior, es la estructura que aguanta la edificación
para que la gente habite en ella. Su origen es la colectividad
y es su memoria la que los moldea como barro para convertirlos
en guía o modelo de situaciones similares.
En otras palabras, un mito es un conjunto de conductas y
situaciones imaginarias que pueden tener como protagonistas
a personajes sobrehumanos, héroes o dioses. Una comunidad
se diferencia de otra por los mitos que comparte.
¿Quiénes son los héroes?
Como producto de un consenso en comunidad, el héroe
resume en sí mismo las aspiraciones, ideales y creencias.
Refleja su sentido de identidad y autoestima. Los héroes
impulsan a su sociedad a tener o aspirar el mismo valor que
él; más aún, el heroísmo no reside
en el cuerpo sino en las cualidades espirituales que el colectivo
le confiere, llegando a experimentar la total identificación
con el personaje. Los héroes se convierten en mitos,
en acción.
"Alejo"
Durán
Alejandro Durán Díaz ha sido considerado como
el más grande símbolo nacional de la cultura
popular. Un majestuoso producto de la confluencia histórico-cultural,
según Tomás Darío Gutiérrez en
su obra Cultura vallenata: origen, teoría y pruebas.3
Vaquero de las haciendas El Paso, su tierra, Alejandro Durán
fue líder campesino y expresión auténtica
de la tradición. Transformó los más antiguos
cantares de tamboras en paseos: "La candela viva",
"La perra", "Bonita es la vida mía",
"Mi compadre se cayó", "El pañuelito",
entre otras.
El primer Rey vallenato (1968) fue descendiente de un padre
acordeonero, Nafer Durán y una madre cantadora de tamboras,
estirpe que le permitía no sólo ser reconocido
entre propios y extraños sino que le exigió
mantener sus cánones regionales y el respeto por sus
tradiciones.
El Profeta del acordeón, como llegó a identificársele,
fue pilar de valores como la honradez, reflejada en la manifestación
pública de autorías como la de "Sierva
María", "Los campanales", "La mujer
y la primavera", entre otras. Es sabido que por el carácter
campesino y analfabeto de sus compositores, el Rey Alejo cedía
su nombre ante el comercio latente de la música en
aquella época.
Durán confesó a la música vallenata
su amor y por ello su sacro respeto lo enalteció como
veta de tradicional vallenato. Hombre ejemplo para presentes
y futuras generaciones, juglar de juglares, soberano íntegro
y Rey de Reyes coronado por las Sabanas.
Fredy
Molina
Nacido en cuna de destacados
compositores, Patillal, Fredy Molina muere en la plenitud
de su vida, circunstancia que le aceleró su inmortalidad.
Según manifiesta Consuelo Araujonoguera en su obra4:
"Es difícil predecir hasta dónde habría
llegado este muchacho jovial, sencillo y profundamente sensitivo
que a los 28 años apenas, ya había sido capaz
de crear con la sola arcilla de sus recuerdos infantiles,
en la apacible vida de Provincia, tanta poesía".
Su vallenato lírico se catalizó con la interpretación
de Alfredo Gutiérrez y Jorge Oñate, ambos grandes
en un comercio que acariciaba sutilmente un público
nacional.
Molina resplandece en el firmamento del Valle de Upar con
composiciones como "Los novios", "Adiós
noviazgo" y el definitivo "Los tiempos de la cometa".
Su obra, en relación inversamente proporcional a su
edad, lo declara como un genio del vallenato.
Sobre el mito, Friedrich Nietzsche estimó que entre
los seres humanos la ocasional iluminación de algunos
puede justificar nuestra existencia..." Y si no sois
una gran excepción ¿por qué no ser al
menos una pequeña? Así alimentaríais
en la tierra ese fuego sagrado del que surge el genio.
Rafael
Orozco
En Becerril del Campo, Cesar, nace para la historia de la
música vallenata un muchacho escuálido que con
los años puliría el espectáculo. En explicación
a su vocación como intérprete vocal la leyenda
de El Doroy6 predeciría su futuro.
Se inició musicalmente al lado del acordeonero Emilio
Oviedo, pero escaló la cima de la fama con Israel Romero,
con quien conformó la agrupación El Binomio
de Oro durante dieciséis años.
Su trágica desaparición le abre las puertas
del "olimpo musical". Su voz se caracterizó
por la melodía y afinación, su pronunciar cadencioso
contrastó con los patrones folclóricos, pero
fue su expresión corporal y el dominio de las masas
lo que le permitió destacarse nacionalmente.
Con el Binomio de Oro traspasó las fronteras de la
provincia de Padilla e inmortalizó su obra con temas
como "La creciente", "Momentos de amor",
"De rodillas", "El higuerón", "La
negra", entre otros. Manifestó su talento en la
composición con "Sólo para ti", en
la antesala de su muerte.
En la cultura vallenata habitan ídolos, héroes
e inmortales, aún vivos, es por supuesto subjetiva
la apropiación de estos seres, sólo es claro
que ellos forjan sentido de comunidad, lealtad al terruño
y garantía de futuro, porque únicamente conociendo
el pasado puede apreciarse un presente escrito con caja, guacharaca
y acordeón.
Notas:
- Afluente de agua en la vía a Patillal.
- ESCALONA MARTÍNEZ, Rafael. "La historia del
vallenato según Escalona". En: El Colombiano,
página 2D. Octubre 19 de 1997.
- GUTIÉRREZ HINOJOSA, Tomás Darío.
Cultura Vallenata: Origen, teoría y pruebas. Santafé
de Bogotá: Plaza y Janés, 1992. 605p.
- ARAUJO de MOLINA, Consuelo. Vallenatología. Orígenes
y fundamento de la música vallenata. Bogotá:
Tercer Mundo, 1978. 162 p.
- MAY, Rollo. La necesidad del mito. La influencia de los
modelos culturales en el mundo contemporáneo. Barcelona:
Paidós contextos, 1992. 297p.
- "Culebra descomunal que suele bajar por los ríos
de Valle de Upar con rumbo al mar. La mujer embarazada que
oye el canto de un doroy parirá un muchacho cantador.
Los ancianos de Becerril creen y afirman con mucha propiedad
que la vieja Cristina Maestre, madre de Rafael Orozco, estando
embarazada escuchó el canto de un doroy. ‘los
Orozco nunca han sido cantadores. Rafael canta bonito porque
Cristina oyó un doroy’, afirma el Mocho Mon
sin bajarse de su burro". En GUTIÉRREZ HINOJOSA,
Tomás Darío. Cultura Vallenata: Origen, teoría
y pruebas. Santafé de Bogotá: Plaza y Janés,
1992. 605p.
BIBLIOGRAFIA
* ARAUJO de MOLINA, Consuelo. Vallenatología. Orígenes
y fundamento de la música vallenata. Bogotá:
Tercer Mundo, 1978. 162p.
* ESCALONA MARTÍNEZ, Rafael. "La historia del
vallenato según Escalona". En: EL COLOMBIANO,
página 2D. Octubre 19 de 1997.
* GUTIÉRREZ HINOJOSA, Tomás Darío. Cultura
Vallenata: Origen, teoría y pruebas. Santafé
de Bogotá: Plaza y Janés, 1992. 605p.
* MAY, Rollo. La necesidad del mito. La influencia de los
modelos culturales en el mundo contemporáneo. Barcelona:
Paidós contextos, 1992. 297 p.
* MORIN, Edgar. Las Stars. Servidumbres y mitos. Madrid,
Dopesa, 1972. 166p.
ASESORÍA TEMÁTICA
* Marina Quintero Quintero. Psicopedagoga Universidad de
Antioquia.
Tomado de: El Colombiano
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